¿Vas a ser alguien “políticamente correcta” y vas a comportarte como tu sociedad, tu cultura o tu grupo eclesial espera, o vas a ser una hija de Dios obediente a su voluntad y a su llamado, dispuesta a romper, si hace falta, con tradiciones y convencionalismos, a fin de hacer aquello para lo que fuiste elegida?

¿Vas a ser esa persona que se viste con una coraza protectora de estereotipos y clichés o vas a ser esa persona que abre su corazón y se entrega a Dios para amar y salvar lo que se ha perdido?

Ser un fraude o ser una persona realmente fiel y poderosa en Cristo. Tú eliges.

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