El caballo se alista para el día de la batalla, más Jehová es quien da la victoria

A lo largo de nuestra vida vamos a enfrentar pruebas, tribulaciones y problemas, y muchas de ellos van a ser irresolubles para nosotros. Vamos a necesitar milagros, provisión y victoria.

Algunos dirán que son casualidades, pero que alguien resucite no es una casualidad, que alguien decida aceptar a Cristo como salvador no es una casualidad, o que siempre cuentes con las fuerzas necesarias en el momento oportuno no es una casualidad.

Es Dios actuando para llevarte de su mano, teniendo cuidado de tu vida y protegiéndote, incluso, de ti mismo.

Quizá haya momentos de soledad, de necesidad, de desánimo o de derrota. Pero confía en Dios, abrázate a Él y no le dejes marchar, como hizo Jacob, incluso aunque duela, porque hay poder en Dios, y Él te ama.

Dios entregó a su hijo por ti, y como nos recuerda el apóstol Pablo:
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32).

A %d blogueros les gusta esto: