Solo hay un pecado que Dios jamás podrá perdonar, y es rechazar su gracia y su señorío.

Todos los demás pueden ser limpiados si nos arrepentimos.

Y no hay vida que Dios no pueda cambiar si aceptamos su señorío sobre nuestras vidas.

La Biblia está llena de grandes pecadores que fueron limpiados por Dios y que fueron transformados por su poder y su gracia.

Mas para ello hay que entender que no podemos confiar en nuestros planes ni en nuestras fuerzas, sino que dependemos de su misericordia.

Así que confía en Dios, síguele cada día, acepta la ayuda del Espíritu Santo para vivir como es digno del Evangelio y aprovecha cada ocasión como si fuese la última.

Porque puede serlo.

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