En el mundo tendréis aflicción…

Satanás no quería a Jesús en Betesda, y tampoco quiere que tú estés sirviendo allí donde Dios te quiere.

Por eso, a veces, cuando más fielmente servimos a Dios, mayores son los vientos contrarios que se levantan.

Los discípulos tuvieron que luchar contra el viento contrario, contra las olas que azotaban la embarcación y contra el agua que anegaba su interior.

De igual modo, Si buscas hacer la voluntad de Dios vas a sufrir oposición que intentará que no avances; vas a sufrir enfrentamientos que intentarán dañarte, y vas a sufrir dudas que intentarán que te hundas.

Cuando eso ocurra, recuerda que Dios siempre está velando por su iglesia y por ti, y siempre llegará a tiempo.

Pero para ello debe encontrarnos trabajando, persistiendo hasta el final, y confiando en su respuesta.

Porque como nos recuerda el propio Señor Jesús, en Mateo 13:13: Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

A %d blogueros les gusta esto: